Dentro del bunker
Los diseñadores de los campos de golf, colocan el bunker en lugares
estratégicos del campo, como forma de dificultar el camino hacia el objetivo.
El camino hacia el hoyo, se va construyendo por medio de golpes con los cuales
se intenta llegar lo más pronto posible hacia el mismo. Durante este camino
establecemos un dialogo entre nosotros y el campo tratando de “leer” lo mejor
posible el diseño del mismo y alcanzar
la meta.
El bunker es un vocablo que deriva del inglés, en el cual significa:
carbonera de un barco. Es un “fortín”, un refugio, por lo general para
protegerse de los bombardeos. También se habla de bunker al referirse a un
grupo resistente a cualquier cambio político.
Si estos vocablos los usamos aplicados a la mente podemos ver los efectos
que puede causar encontrarnos en un bunker.
El bunker es un espacio dentro del campo de golf, que impide el
desarrollo “normal” de los acontecimientos. Caer en un bunker no es algo
deseado por el jugador. El bunker es un área del campo y de la mente que impide
la progresión adecuada del pensamiento creativo. El bunker es un elemento de
resistencia, de oposición a la continuidad del juego. Es un obstáculo para el
jugador y es un fortín para el campo. En ocasiones se tiene la experiencia
emocional que la bola que se acerca peligrosamente al bunker es atraída por
este hasta que cae dentro del mismo.
En el desarrollo normal del pensamiento existen experiencias emocionales
que resultan difíciles de “digerir” y que resultan ser un obstáculo para el mismo.
El juego de golf constituye una experiencia emocional en la cual la presencia
de elementos “bunker”, son resistencias que se oponen
el normal desarrollo del mismo.
Toda experiencia
emocional debe ser procesada, para poder ser adecuadamente utilizada con
posterioridad. Pero también es necesario poder olvidar las experiencias, de
manera que no nos encontremos abrumados por sensaciones o pensamientos que
impiden el procesamiento de la experiencia actual. Una de las funciones de la
memoria es el olvido, porque de otra manera la mente se vería recargada de
percepciones que terminarían siendo dolorosas para los sentidos.
Salir del bunker
debería ser una experiencia emocional que represente la manera que tenemos de
sortear los obstáculos que se presentan durante el juego. En el diálogo interno que tenemos durante la
partida debemos contar con aquellas experiencias que nos han permitido superar
los obstáculos y tolerar la frustración.