EL JUEGO Y LA ENVIDIA
(Dtor. Eugenio Cornide)
El juego del
golf aunque se juegue individualmente y se compita sólo contra el propio campo,
siempre se establece una competencia y una relación con otro. Las percepciones
que se tienen durante el juego sobre uno mismo, sobre el campo y sobre el juego
de los compañeros/competidores tienen influencia en el desarrollo de la
competencia.
Las emociones son un modo especial de
modalidad sensorial que ofrece información acerca del estado actual del yo
corporal, en contraste con el estado del mundo. Las emociones agregan un s...to
sentido a la existencia y están organizadas de una manera muy diferente de las
modalidades sensoriales dirigidas externamente.
El Diccionario
de la Real Academia define
la envidia como “tristeza o pesar del bien ajeno” y “emulación, deseo de algo
que no se posee”. La definición palidece ante las múltiples manifestaciones de
este fenómeno psicológico. El camino que va desde la tristeza por el bien ajeno
a la alegría por el mal ajeno, tiene sólo un paso y a esto también le llamamos
envidia.
Hay muchas y
variadas formas de envidia, pero en todas está presente un sentimiento de
inferioridad. La envidia no puede ser entendida en toda su extensión sin tener
en cuenta las sensaciones producto de heridas narcisistas y las vicisitudes de
las pulsiones agresivas en la infancia, dentro del seno familiar. Las diversas
modalidades de envidia no son sino un eco de los sentimientos de inferioridad y
rivalidad sufridos por el niño en su desarrollo psicológico, con padres,
hermanos y otras figuras significativas.
La envidia
instaurada en el carácter del adulto es, por lo general, una reacción ante las
experiencias de pequeñez y desvalimiento de la infancia. Esto da cuenta de su
universalidad y su frecuente irracionalidad.
Durante el juego
la presencia de la envidia puede condicionar de manera decisiva el desarrollo
del mismo. Puede anular completamente el placer de la admiración, el gozo de la
amistad, la utilidad del compañerismo y la solidaridad, el júbilo por los
logros de otros, la contemplación de la belleza, de la habilidad, del ingenio
y, también a veces, el simple deseo de emular al mejor. La envidia, pues, puede
suponer un impedimento psicológico muy serio y siempre es fuente de
sufrimiento.
La admiración
y el júbilo que produce la percepción de un gran golpe por parte de un
compañero de juego pueden despertar deseos de imitación y emulación. La
contemplación de la belleza presente en el vuelo de una bola que alcanza el
objetivo propuesto por el jugador, puede hacer aparecer los mejores
sentimientos. La presencia de la envidia, no hace más que agrandar los
sentimientos de inferioridad, de pequeñez, de desvalimiento y de dependencia.